Tras el regreso de Estocolmo tocaba relax en Londres, aunque lo de relax es relativo.
Día de compras y paseo por las calles comerciales de la ciudad con una sorpresa inesperada, mientras D y yo esperábamos a T a la salida del metro en un punto indeterminado (para mí) de London, apareció como por arte de magia un ex-becario de la santa empresa donde curro y con el que mantengo una relación un tanto peculiar. Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario y es que tan pronto nos tratábamos de pm como dejábamos de hablarnos sin motivo aparente. No sé lo que le habré hecho o él a mi pero la relación era y es, muy extraña. El caso es que tras más de un año sin noticias de ambos nos reencontramos en la "pequeña" ciudad de Londres. Tras quedar para el día siguiente T.D. y yo nos vamos a cenar y a tomar una copilla a un garito que T. recomienda...
Pronto a la cama puesto que D. madruga mucho para currar en lo de las tapas fantásticas.
El día ha sido raro. Reencuentro con N., relación rara con D que tensa un poco la situación y no es tan excelente como el mes pasado...
Llega el sábado. T. como siempre llega tarde a la hora que habíamos quedado por lo que
desayuno con N. hasta que aparece. Nos encaminamos hacia Brick Lane para ver qué era en realidad la supuesta Laurel londinense. Tras un ratillo de cola entramos para ver que en realidad se trataba de un "atraco" puesto que el precio de los pintxos y el vino era excesivamente elevado. 3 libras costaba un tio agus, por ejemplo, aunque he de reconocer que sus propietarios nos invitaron a uno los dos días, lo que unido a lo bien que nos alimentó D. y los vinos que nos daba Susana de bodegas Ontañón, nos salió bastante económica la jornada. Para los que pagasen todo, no me quiero imaginar la imagen si se piensan que todo cuesta así...
Después de disfrutar de la comida y bebida riojana siempre acompañada por la música típica riojana del estilo "la macarena" "aserejé" pasodobles, Rosario Flores.... y otros artistas procedentes de la cuna del castellano, T. y yo nos fuimos a un pasto a descansar y hacer un buen rato de terapia. La verdad es que no tengo más que palabras de agradecimiento por la paciencia y la compañía de ese finde.
Cuando las tapas terminaron nos juntamos con D, pero no teníamos el cuerpo para jotas y marchamos a casa por la vía rápida puesto que al día siguiente tocaba madrugar de nuevo. A parte del cansancio el efecto "tio agus" cayó sobre nosotros así que tampoco dábamos para mucho más...
De nuevo desayuno con T. y de vuelta a las tapas fantásticas. D nos dio unas cuantas fichas de las que se cambiaban por comida y T y yo nos dedicamos a catar vinos para completar nuestra cartilla y así entrar en el sorteo de un fabuloso viaje a La Rioja. A mí que no me gusta el vino me dio por probarlos y bebí más ese día que en toda mi vida. De momento me quedo con el vino blanco... supongo que hay que ir poco a poco.
Tras el chocolate con churros que también se vendía en el recinto y un rato de charla con amigas de T. nos fuimos a tirarnos a un pasto y seguir con la terapia. Esta vez tocó en Regent´s Park y así hacíamos tiempo para reencontrarnos con D. en Camino, lugar de encuentro para ver la final de la Eurocopa. Llegamos tarde porque T. perdió su tarjeta Oyster y lo suyo nos costó encontrar un cajero y una manera de llegar al metro. Al final llegamos a Camino pelín tarde pero me sorprendió la cantidad de gente que había viendo el partido. Tanta que apenas se podía ver nada, por lo que nos quedamos dentro del bar (el partido estaba fuera) cenando algo. D. sacó una paellita, unas croquetitas, calamares, pan con tomate... y yo le pegaba a las margaritas y al absolut (made in Stockholm) con Sprite.
Reconozco que el fútbol me la trae bastante al pairo y que si hubiese estado en España hubiese deseado que España perdiese la final (mi afición por ir a contracorriente) pero estando allí con el ambiente creado en un bar fuera de España, pues como que me apetecía que ganase y hasta me puse nervioso con el puto partido...
Como en la anterior ocasión, partido de fútbol aparte, Camino sirvió de punto de reunión del trío antes de mi adiós. T. se marchó antes con la promesa de vernos pronto en España.
Al día siguiente mi vuelta para Logroño. En el aeropuerto de nuevo problemas. Los ingleses no podían imprimir mi tarjeta de embarque porque tenía una Ñ y eran incapaces de hacerlo así que buen rato en la ventana de Ryanair para entenderme con la señorita para que pusiese mi nombre como le diese la gana. Tras una rato de conversación de inútiles me cambió los datos para que su compañera de facturación pudiese imprimir mi tarjeta de embarque. Después, como la otra vez, sobeteo en el control policial. Esta vez sólo le faltó quitarme los pantalones...
Regreso a España con normalidad y regreso al curro relativamente relajado físicamente. Es veranito y voy a medio gas. Aún me queda un mes hasta las nuevas vacaciones pero no me agobia demasiado.
De momento a aprovechar el mes de Julio de relax relativo, y a ver cómo se presenta agosto. Puede ser mortal o revitalizante. Veremos.
Por cierto, últimamente siempre que escribo me acompaña Buika y su último disco. No sé por qué será.
Día de compras y paseo por las calles comerciales de la ciudad con una sorpresa inesperada, mientras D y yo esperábamos a T a la salida del metro en un punto indeterminado (para mí) de London, apareció como por arte de magia un ex-becario de la santa empresa donde curro y con el que mantengo una relación un tanto peculiar. Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario y es que tan pronto nos tratábamos de pm como dejábamos de hablarnos sin motivo aparente. No sé lo que le habré hecho o él a mi pero la relación era y es, muy extraña. El caso es que tras más de un año sin noticias de ambos nos reencontramos en la "pequeña" ciudad de Londres. Tras quedar para el día siguiente T.D. y yo nos vamos a cenar y a tomar una copilla a un garito que T. recomienda...
Pronto a la cama puesto que D. madruga mucho para currar en lo de las tapas fantásticas.
El día ha sido raro. Reencuentro con N., relación rara con D que tensa un poco la situación y no es tan excelente como el mes pasado...
Llega el sábado. T. como siempre llega tarde a la hora que habíamos quedado por lo que
Después de disfrutar de la comida y bebida riojana siempre acompañada por la música típica riojana del estilo "la macarena" "aserejé" pasodobles, Rosario Flores.... y otros artistas procedentes de la cuna del castellano, T. y yo nos fuimos a un pasto a descansar y hacer un buen rato de terapia. La verdad es que no tengo más que palabras de agradecimiento por la paciencia y la compañía de ese finde.
Cuando las tapas terminaron nos juntamos con D, pero no teníamos el cuerpo para jotas y marchamos a casa por la vía rápida puesto que al día siguiente tocaba madrugar de nuevo. A parte del cansancio el efecto "tio agus" cayó sobre nosotros así que tampoco dábamos para mucho más...
De nuevo desayuno con T. y de vuelta a las tapas fantásticas. D nos dio unas cuantas fichas de las que se cambiaban por comida y T y yo nos dedicamos a catar vinos para completar nuestra cartilla y así entrar en el sorteo de un fabuloso viaje a La Rioja. A mí que no me gusta el vino me dio por probarlos y bebí más ese día que en toda mi vida. De momento me quedo con el vino blanco... supongo que hay que ir poco a poco.
Tras el chocolate con churros que también se vendía en el recinto y un rato de charla con amigas de T. nos fuimos a tirarnos a un pasto y seguir con la terapia. Esta vez tocó en Regent´s Park y así hacíamos tiempo para reencontrarnos con D. en Camino, lugar de encuentro para ver la final de la Eurocopa. Llegamos tarde porque T. perdió su tarjeta Oyster y lo suyo nos costó encontrar un cajero y una manera de llegar al metro. Al final llegamos a Camino pelín tarde pero me sorprendió la cantidad de gente que había viendo el partido. Tanta que apenas se podía ver nada, por lo que nos quedamos dentro del bar (el partido estaba fuera) cenando algo. D. sacó una paellita, unas croquetitas, calamares, pan con tomate... y yo le pegaba a las margaritas y al absolut (made in Stockholm) con Sprite.
Reconozco que el fútbol me la trae bastante al pairo y que si hubiese estado en España hubiese deseado que España perdiese la final (mi afición por ir a contracorriente) pero estando allí con el ambiente creado en un bar fuera de España, pues como que me apetecía que ganase y hasta me puse nervioso con el puto partido...
Como en la anterior ocasión, partido de fútbol aparte, Camino sirvió de punto de reunión del trío antes de mi adiós. T. se marchó antes con la promesa de vernos pronto en España.
Al día siguiente mi vuelta para Logroño. En el aeropuerto de nuevo problemas. Los ingleses no podían imprimir mi tarjeta de embarque porque tenía una Ñ y eran incapaces de hacerlo así que buen rato en la ventana de Ryanair para entenderme con la señorita para que pusiese mi nombre como le diese la gana. Tras una rato de conversación de inútiles me cambió los datos para que su compañera de facturación pudiese imprimir mi tarjeta de embarque. Después, como la otra vez, sobeteo en el control policial. Esta vez sólo le faltó quitarme los pantalones...
Regreso a España con normalidad y regreso al curro relativamente relajado físicamente. Es veranito y voy a medio gas. Aún me queda un mes hasta las nuevas vacaciones pero no me agobia demasiado.
De momento a aprovechar el mes de Julio de relax relativo, y a ver cómo se presenta agosto. Puede ser mortal o revitalizante. Veremos.
Por cierto, últimamente siempre que escribo me acompaña Buika y su último disco. No sé por qué será.
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