miércoles, 26 de agosto de 2009

Al revés

Mañana, tarde, noche. El orden natural de la vida, del día, de lo "normal". Yo llevo un ritmo de vida contrario, no sé lo que es el día y la noche y todo se junta. Trabajar de noche tiene su encanto, su tranquilidad, el ritmo contrario al resto del mundo. Lo curioso: salir del curro, coger el transporte público y observar las caras de sueño de la gente dormida en el metro o en el bus camino se sus trabajos. Madrid despierta muy pronto. El ritmo es ágil a las 7 de la mañana, coches, gente, movimiento... Un mundo autista en el que cada uno va a su bola, auriculares en las orejas, ojos entreabiertos y bocas pidiendo un bostezo matutino para desperezarse al inicio de la jornada laboral. Yo voy al revés. El sueño tarda en llegar a mí un ratillo más. Auriculares en las orejas sí, pero en ellos algo tranquilo para amenizar el viaje de retorno a mi cama. Observo al personal y pienso... ¡Qué bien voy a estar en la cama mientras vosotros producís! Lo mismo pueden pensar de mi cuando ellos van a la cama y yo a la mina pero soy un hombre de noche como dice la canción "vivo más de noche que de día" y me gusta. Me gusta Madrid, lo que no soporto es el calor pero el otoño se acerca. Llega el frío y eso me gusta. Siempre voy al revés. Quizá en un año no diga lo mismo pero, de momento, voy bien a la inversa. No me pone nervioso ir a contracorriente, no me altera la forma de vida... aunque sí que hay algo que me pone nervioso pero es inevitable. ¿Qué será? Ya lo sabes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un abrazo Iñigo

justo rodríguez dijo...

Mejor una temporada contracorriente, que como un borreguito...