Pues bien, ayer por la tarde me topé con una de esas frases célebres de las que hacen pensar un poco cuando la lees. La frasecita de marras dice: "Por cada minuto que estés enfadado pierdes sesenta segundos de felicidad" y el autor es Ralph Waldo Emerson.
La verdad que nunca merece la pena enfadarse porque también el refranero español es sabio y dice eso de "quien se enfa
da dos males tiene: enfadarse y desenfadarse". Generalmente cuando uno se enoja es contra alguien ajeno a sí mismo y los motivos pueden ser varios. Lo jodido del tema es cuando uno se enfada consigo mismo y es incapaz de controlar esa ira. La putada es que la externalización de ese cabreo no suele ser adecuada y se convierte en una bomba apunto de explotar.
Mi pasión del alma me causa enojo conmigo mismo al verme incapaz de desempeñar unas funciones para las que se supone que estoy capacitado. Es un enojo irracional al que creía tener dominado pero parece ser más fuerte de lo que yo creía. O eso o es que de verdad no valgo para lo que hago y me tengo que replantear muchas más cosas.
El enfado es como un vaso de vino lleno hasta arriba. Si cae una gota más quizá no se note pero si vamos sumando pequeñas gotas, llegará un momento en el que se sobre y el vino dejará una mancha importante en el mantel. ¿Qué hacer para que no se sobre? pues beber un trago para dar más capacidad, aunque si el camarero nos vuelve a llenar el vaso, la hemos jodido. Sobre todo si es un camarero tocacojones de esos que quieren que bebamos mucho para que salgamos borrachos y paguemos tan ricamente la cuenta.
Lo bueno del enfado es que se pasa; que uno se desenfada y el movimiento de ánimo vuelve a su cauce. También es cierto que oscila como un péndulo que va y vuelve pero, como la vida no es " el vacío" (entendámoslo como concepto físico), hay rozamiento en ese péndulo,por lo que en algún momento se detendrá. Ansioso estoy por saber cómo hacerlo y no perder más segundos de felicidad.
da dos males tiene: enfadarse y desenfadarse". Generalmente cuando uno se enoja es contra alguien ajeno a sí mismo y los motivos pueden ser varios. Lo jodido del tema es cuando uno se enfada consigo mismo y es incapaz de controlar esa ira. La putada es que la externalización de ese cabreo no suele ser adecuada y se convierte en una bomba apunto de explotar.
Mi pasión del alma me causa enojo conmigo mismo al verme incapaz de desempeñar unas funciones para las que se supone que estoy capacitado. Es un enojo irracional al que creía tener dominado pero parece ser más fuerte de lo que yo creía. O eso o es que de verdad no valgo para lo que hago y me tengo que replantear muchas más cosas.
El enfado es como un vaso de vino lleno hasta arriba. Si cae una gota más quizá no se note pero si vamos sumando pequeñas gotas, llegará un momento en el que se sobre y el vino dejará una mancha importante en el mantel. ¿Qué hacer para que no se sobre? pues beber un trago para dar más capacidad, aunque si el camarero nos vuelve a llenar el vaso, la hemos jodido. Sobre todo si es un camarero tocacojones de esos que quieren que bebamos mucho para que salgamos borrachos y paguemos tan ricamente la cuenta.
Lo bueno del enfado es que se pasa; que uno se desenfada y el movimiento de ánimo vuelve a su cauce. También es cierto que oscila como un péndulo que va y vuelve pero, como la vida no es " el vacío" (entendámoslo como concepto físico), hay rozamiento en ese péndulo,por lo que en algún momento se detendrá. Ansioso estoy por saber cómo hacerlo y no perder más segundos de felicidad.
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