sábado, 31 de octubre de 2009

La montaña rusa

No sé a quién le oí decir el otro día una frase de esas que sueltas sin más pero que te hacen pensar. Decía algo así como "prefiero estar en un constante sube y baja que tener una vida plana".
En parte no le falta razón, aunque luego nos quejamos y lo que queremos es atarnos a una estabilidad que puede convertirse en monotonía y es ahí cuando se puede pasar a ser un problema.
Cierto es que el ser humano es muy complejo y el estado de ánimo algo muy variable. Pueden pasar unas pocas horas y pasar de estar eufórico a estar triste y melancólico sin que haya un desencadenante claro. Somos como una montaña rusa en la que llegar arriba cuesta una barbaridad, pero que bajar se hace en segundos.
Será el ying y el yang de la vida, que todo tiene un apuesto y que se tienen que compensar. Evidentemente para que haya momentos tristes tiene que haber momentos alegres y viceversa, aunque la clave está en la frecuencia de cada uno. Yo más que en una montaña rusa estoy en una noria. Girando sin parar, medio minuto arriba medio minuto abajo, y eso tampoco es plan. El otro día decidí cambiar y montarme en una montaña rusa. Era un poco escéptico pero la cosa salió bien. La subida fue lenta pero mereció la pena. Un viaje a la playa, buena compañía, ratos buenos, algún bache y ratos muy buenos. El carrito subía y parece que hizo amago de bajar: había que volver al curro, que siempre es algo que se nos hace cuesta abajo. La cosa no fue así. El tiempo pasa volando y encima, un día, una tontería hace alegrarte el día y un simple comentario hizo que me estuviese riendo, casi sin parar, las 8 horas de jornada laboral. Además de eso recibí como regalo inesperado (esos son los mejores) un libro. Quizá a mucha gente que le regalen un libro no le hace ilusión, pero si el contenido del libro es atractivo y encima viene dedicado, es un pequeño tesoro que permanece ahí por los tiempos de los tiempos. Fue un día de los que compensan al resto. A todo esto seguía yo en la montaña rusa disfrutando del viaje. No sé si elegí la buena porque el viaje no fue muy largo y encima fue divertido. Subir subió pero aún estoy esperando la caída. Desde que empecé algún amago de caía hizo pero oye, esto sube y sube y por más que miro no veo la caída que es cuando se supone que uno suelta adrenalina y esas cosas. Será que la montaña rusa es lo que tiene, que si no la conoces no sabes lo que va a pasar. Yo en cambio estaba acostumbrado a la noria que es un pelín aburrida pero sabes que sólo das vueltas. Estoy por quedarme en la montaña rusa. De momento voy subiendo, la caída vendrá pero si no bajo no puedo volver a subir. Va ser verdad que es mejor un sube y baja que una vida plana.

1 comentario:

CRIS dijo...

Sube, sube y si la caída es demasiado fuerte ya estoy aquí... MUAK