No sé quién dijo alguna vez eso de que no podría vivir sin música, y si lo pienso detenidamente, creo que tenía mucha razón. El silencio es bonito, reflexivo, pacífico, relajante... pero a veces, es insoportable. Yo soy incapaz de estar haciendo algo sin tener puesta la radio o algo de música acorde al momento. Hasta cuando estudiaba lo hacía con la radio puesta porque el silencio se me hacía aburrido. Hay gente que usa la tele como compañía. En mi caso es un aparato que me puede sobrar y que apenas uso porque necesita al menos dos de mis cinco sentidos. La radio o la música, como mínimo, sólo requieren uno por lo que puedo leer, estudiar, escribir o hacer diversas cosas mientras lo escucho. Sería imposible vivir sin música y sin canciones que acompañen a uno en sus diversos estados de ánimo. Unas veces es el ritmo de la propia canción, otras veces la letra, otras la interpretación... Son diversas sensaciones de un tema con el que uno se identifica por algún motivo.
Cada noche en Cinco Lunas se incluyen unas 15 canciones que, dentro de lo que me permiten poner, intento que sean variadas, por lo que buceo por los archivos musicales para poner un poco de todo. De vez en cuando me hacen recordar canciones más o menos olvidadas y la que aquí pongo hoy es una muestra de ello.
Es una canción que, cuando la escuchas sin más, da la sensación de tristona. Rollo celta "apagao". Canción moña en su inicio pero que al final tiene un ritmo pegajoso y una letra digna de recordar cada mañana. El optimismo hecho canción. Todo lo malo, por malo que sea, tiene una parte buena.
"De las batallas perdidas sale un ganador"
"Sólo recuerdo lo bueno, de lo malo nada"
Hace poco hablábamos del Ying y el Yang, de que todo tiene su opuesto, su contrario. Hay bueno y malo pero tenemos que ser capaces de ver, sobre todo, lo bueno.
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