Mis compañeros lunáticos de este verano regalaban un lote de productos de Punto Radio en el que el producto estrella eran unas simples piruletas. A los luneros les encantaban los caramelitos y se volvían locos pidiendo que les enviasen el pack. Reconozo que un servidor le pilló el gustillo a las piruletas y que, con el tiempo, han dado sus frutos.
A simple vista no dejan de ser un caramelo aplastao sujeto por un palito y envuelto por un plástico de doble cara. Por un lado transparente y por el otro el logotipo de la radio en negro y naranja.
Por fuera, hay gente a las que las piruletas les encantan. La mezcla del color negro y naranja corporativo puede ser muy atractivo a simple vista o incluso resultar feo pero curioso, puesto que si lo giras, ves la piruleta( tan mona ella) similar a un corazón de diversos colores.
A mi por fuera me parecen curiosas, el logo de Punto Radio ya lo tengo asimilado y, no se si será por corporativismo, incluso me gusta. Después de mirarla ya uno no se resiste y decide probarla. La primera que le dan es de color naranja, y uno piensa que debe saber a eso, a naranja. Con los primeros lametazos ni sabe a naranja ni a nada parecido... uno chupa y chupa y ná, sigue sin gustarme. Mu guapa la piruleta pero termina en la papelera.
Al día (noche) siguiente me vuelvo a tirar a la piscina. Esta vez cambia el color de la piruleta: es rosa. El envoltorio es el mismo pero el sabor, aunque no sea una maravilla, ya me gusta más. Día tras día incluso me atrevo a comer más piruletas rosas; por fuera siempre lo mismo pero por dentro cada día me gustan más. Lo ti
ene todo, bonita por fuera y rica por dentro... ¿Cuál es el problema? Que las piruletas se terminaron... vaya putada.
Otro caso puede ser el de un lunático, que me decía que el envoltorio de la piruleta le parecía horroroso pero oye, el interior le daba igual, le encantaba saborear las piruletas fuesen del color que fuesen. A él también, aunque tirase o despreciase el envoltorio, le apenó que se terminasen las piruletas... Otra putada.
Ya el caso más curioso es cuando me enteré de que un lunático se quedaba con el pack de verano pero que, como el envoltorio de las piruletas le parecía poco elegante, las tiraba directamente a la basura sin probar siquiera el sabor que tenían. Eso si que es una putada, pero no para ella, sino para nosotros que podíamos haber comido más piruletas.
Al final, como siempre, nunca llueve a gusto de todos así que... tú
¿Cómo quieres que sea tu piruleta?
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