Dice la definición que un diálogo es una plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. El diálogo es una acción que está muy de moda, sobre todo en el ámbito político, ya que últimamente andan todos los líderes de nuestra política peleándose por la dichosa palabrita. Unos deseando mantenerlo con otros y los otros impidiendo o en contra de que la charla se produzca entre los terceros...Si al diálogo le añadimos un "de besugos" el diccionario nos lo define como una conversación sin coherencia lógica que es lo que suele pasar muy a menudo en la vida real. El dialogar es un acto mucho más complicado de lo que parece, puesto que tenemos que ser capaces de manifestar alternativamente nuestras ideas o afectos y en la realidad la alternancia no se suele producir mucho. Del diálogo pasamos al monólogo en el que un solo sujeto es quien intenta manifestar e imponer sus ideas subyugando al oponente en su batalla dialéctica; y por mucho que quieran el diálogo es imposible y se "abesuguizan" mutuamente contando sus milongas sin escuchar al oponente. El saber escuchar es otra gran virtud del ser humano y que deberíamos aprender a desarrollar. Oír es muy fácil si tu aparato auditivo no te lo impide, pero el escuchar y asimilar lo que oyes, es algo más complejo e inalcanzable por muchas personas. Si éstas personas están juntas e intercambiando opiniones, lo más probable es que se produzca un diálogo de sordos en el que los interlocutores no se presten la más mínima atención en su conversación.
La vida real esta llena de estos ejemplos y por lo general las personas de mayor rango (jefes, progenitores, directivos, mandamases...) tienen cierta dificultad al dialogar con gente de menor rango, sobre todo porque la mayoría de veces ni dan la oportunidad de dialogar y sueltan un monólogo aprendido al dedillo como si fuese la tabla de multiplicar. Entre los seres del escalón más alto al nuestro si que son capaces de dialogar pero el señor sonotone se forraría puesto que cada uno mantiene su postura y no hay viento que los mueva, así que sueltan su rollo y tan contentos... Por último queda la plebe, los que somos más cabezones que Carmelo y a los que el viento nos mueve cual veleta lanzando opiniones según el círculo en el que estemos. ¡Cuánto daño hicieron las tertulias de Maria Teresa Campos! En las que sus sabihondos lo mismo hablaban de las bombas de ETA que de las rocas metamórficamente denominadas cornubianitas que de la velocidad de sedimentación del ácido láctico que de la reproducción del pájaro bobo.. Así somos nosotros, que nos encanta pasar del diálogo a la discusión... de ser besugos a ser sordos, y al final, ser borregos que nos dejamos engañar por los mandatarios que supuestamente nos representan. Dicen que los políticos trabajan por y para nosotros, lo que no comprendo es el afán de poder si el trabajo no es para beneficio propio.. Algo tendrá el agua cuando la bendicen... Con agua o sin agua, envido de verdad a los que tienen la posibilidad de dialogar y que por lo menos su interlocutor no se quede en el oír, sino en escuchar.
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