sábado, 5 de enero de 2008

Mi primera vez...(Publicado el 28-11-07)

Fue el jueves de la semana pasada. Un buen amigo me invitó a entrar en su coche. Tras sortear el intenso tráfico de las ocho de la tarde en Logroño salimos a carretera abierta y bajo una persistente aunque débil lluvia llegamos a una localidad cercana a Logroño. Al llegar allí no éramos los únicos que íbamos a la misma tarea. La gente permanecía en un leve susurro hasta que una voz nos anunció que el acto iba a comenzar. Las luces se centraron en lo que iba a ser el centro de atención: un par de sillas y un par palos negros con algo en sus extremos. Allí se sentaron una chica morena y a su lado un chico joven con algo importante entre sus manos. Se hizo el silencio, la gente no quitaba ojo de lo que allí sucedía. El amigo que me llevó al coche empezó a hacer fotos. Comenzó el acto.
Manolito Herrera hizo sonar su guitarra mientras ella, Rocío Segura, se preparaba para demostrar lo que es capaz de hacer... Era mi primera vez en un concierto de flamenco al que gustosamente fui invitado por Pablo García Mancha. Yo no tengo ni idea de este arte y la verdad que muchos de los que estaban allí disfrutaban con lo que veían. Yo al principio era un poco escéptico sobre lo que allí veía. No se si me iba a gustar el ver a una señorita gritando y un señorito tocando la guitarra. Me di cuenta de que la gente sentía de verdad lo que allí pasaba. Yo no sé si
Rocío es buena o por el contrario es una cantaora normalilla o mala.. pero se veía que sentía de verdad lo que cantaba, lo que interpretaba.
Un servidor no entiende lo que es una soleá, una granaína, un tango.... no las puedo diferenciar ni decir cuál es mejor ni peor. Lo cierto es que apenas entendí nada de lo que ella cantó. Yo necesitaba subtítulos para entender lo que decía... Yo estaba flipao con Manolito Herrera. Nunca había visto a alguien tocar la guitarra así: con sólo 5 dedos en cada mano y seis cuerdas, hacer que ese aparato de madera sonase como si hubiese seis de ellas... si a esto le unimos el sentimiento que Rocío ponía a lo que cantaba y lo inmersos que algunos de los presentes estaban con lo que allí sucedía, yo no pude ser menos y me dejé llevar. ¡Me estaba gustando! La pierna se iba sola y los dedos chasqueaban al igual que los de otros muchos. No llegué a decir uno de esos "Óles" que decían por allí pero la velada se me estaba haciendo amena. Para terminar, rocío se deshizo del micrófono y cantó a pelo la última parte de su último palo. Emocionante. La mezcla de esa guitarra con la voz de esta mujer, el olor a vino y madera que flotaba en el ambiente del auditórium de Bodegas Riojanas, la atención de las 100 personas que allí había, el posterior aperitivo que allí nos dieron... todo hizo que aquella fuese una noche muy especial.
Para ser mi primera vez, ni dolió, ni fue desastrosa, ni me aburrí ni se me hizo corto. No sé si la segunda o tercera será mejor o peor pero por lo menos ya he dejado de ser virgen en el flamenco puro y duro...
(La crónica coherente de Pablo en: www.toroprensa.com)

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